Vidas Rotas
Estoy leyendo ahora "Vidas Rotas: todas las víctimas de ETA" Creo que todos deberíamos. Se lo debemos a aquellos que dieron su vida involuntariamente ante el criterio siempre caprichoso de una banda (con muchos nombres) de asesinos. Se lo debemos porque gracias a su, de nuevo, involuntario sacrificio, no caímos nosotros. Hubiera bastado con que ETA pusiera una bomba cuando no solo una bala en un lugar y hora diferente para que nosotros mismos estuviéramos en el libro y nuestras familias fueran unas de esas que se indignan cuando escuchan quejarse a aquellos que tanto dolor han causado. No sé cuál fue el primer atentado de ETA que recuerdo. Quizás el de Hipercor aunque no por el momento mismo sino por haber escuchado hablar de él con posterioridad. Quizás el de Gregorio Ordóñez, no sé. Lo que sí sé es cuáles son los primeros antentados que recuerdo con más claridad. Uno de ellos fue el de Callao en Madrid. Debió ser una o dos semanas después de pasear yo por esa calle y m...