Cosas de hermanos
Llevaba tiempo queriendo probar una Raspberry Pi. Ese pequeño ordenador del tamaño de un paquete de tabaco con el que ahora juega a las cartas mi padre. Usaba hasta ahora un ordenador pequeño que tendría seis o siete años y que murió. Para el uso que quería, una Raspberry Pi era una opción perfecta. Hoy otras opciones por ahí, incluso alguna más potente, pero la verdad es que ni siquiera me acordé de mirarlas. Directamente busqué en Amazon algún Kit que ya incluyera todo. Compré el más popular. 80 euros. Es un ordenador barato con potencia suficiente como para estar reproduciendo en youtube la semifinal femenina del World Pádel Tour mientras escribo aquí sin problemas.
No sé si es necesario aclarar que no la he comprado para mí. Si hubiera querido una, la hubiera comprado hace tiempo. Nunca le encontré la utilidad de centro multimedia que es la más popular pues tengo el ordenador directamente conectado al televisor y casi nunca veo televisión. Al igual que la cinta de correr, que tampoco compré para mí. Ambas cosas han sido para mis padres, para mi padre en particular.
De alguna forma, ese parece ser el reparto de roles que hay en mi casa. Mi hermano vive con mis padres y no hace nada y yo vengo el sábado e intento ir resolviendo los problemas que surgen durante la semana. Lo último es la venta de un coche. El coche de mi padre que anteriormente perteneciera a mi hermano. Por alguna extraña razón, el único de los hermanos que es capaz de poner un anuncio en internet soy yo. Lo hago, añado el teléfono de mi hermano como teléfono de contacto y él me pregunta ... ¿Por qué?.
¿Por qué? Pues porque era tu coche, todavía lo usas de vez en cuando cuando te dicen que lo muevas para que no se quede tanto tiempo parado, porque vives aquí, vives al lado de donde está el coche y si tienes que hacer fotos o enseñarlo o lo que sea debe ser más fácil que hacerlo yo que no vivo lejos pero desde luego no vivo al lado.
Pues bien, le preguntan que cuál es el estado general y todavía me pregunta a mí qué tiene que contestar. Y le piden fotos del interior y le digo que quite las cosas del maletero y de dentro del coche y en vez de hacerlo queda con el posible comprador en que me llame a mí para que yo lo enseñe. En mi familia siempre ha existido un cierto consenso sobre quién era el mejor de los dos hermanos. Era a él a quien daban ánimos diciéndole que podía hacer tal o cual cosa. A mí me decían que no me confiara que en cuanto mi hermano se lo propusiera sacaría mejores notas. No lo recuerdo pero posiblemente lo decían en alto para que él lo oyera. Nunca lo hizo. Y posiblemente tiene algún complejo. El problema es que casi todo lo que hace solo ayuda a consolidarlo.
Nunca me he sentido uña y carne con mi hermano. Creo que es simplemente porque mi hermano es egoísta y yo no. El día en que él tenía tiempo para ver el pádel pero no para limpiar el coche, ese día venía yo con un moratón en el brazo de la última donación de plasma. Yo no soy un santo pero desde luego así es imposible. Ojalá algún día pueda decir lo contrario.
Un saludo, Domingo.
No sé si es necesario aclarar que no la he comprado para mí. Si hubiera querido una, la hubiera comprado hace tiempo. Nunca le encontré la utilidad de centro multimedia que es la más popular pues tengo el ordenador directamente conectado al televisor y casi nunca veo televisión. Al igual que la cinta de correr, que tampoco compré para mí. Ambas cosas han sido para mis padres, para mi padre en particular.
De alguna forma, ese parece ser el reparto de roles que hay en mi casa. Mi hermano vive con mis padres y no hace nada y yo vengo el sábado e intento ir resolviendo los problemas que surgen durante la semana. Lo último es la venta de un coche. El coche de mi padre que anteriormente perteneciera a mi hermano. Por alguna extraña razón, el único de los hermanos que es capaz de poner un anuncio en internet soy yo. Lo hago, añado el teléfono de mi hermano como teléfono de contacto y él me pregunta ... ¿Por qué?.
¿Por qué? Pues porque era tu coche, todavía lo usas de vez en cuando cuando te dicen que lo muevas para que no se quede tanto tiempo parado, porque vives aquí, vives al lado de donde está el coche y si tienes que hacer fotos o enseñarlo o lo que sea debe ser más fácil que hacerlo yo que no vivo lejos pero desde luego no vivo al lado.
Pues bien, le preguntan que cuál es el estado general y todavía me pregunta a mí qué tiene que contestar. Y le piden fotos del interior y le digo que quite las cosas del maletero y de dentro del coche y en vez de hacerlo queda con el posible comprador en que me llame a mí para que yo lo enseñe. En mi familia siempre ha existido un cierto consenso sobre quién era el mejor de los dos hermanos. Era a él a quien daban ánimos diciéndole que podía hacer tal o cual cosa. A mí me decían que no me confiara que en cuanto mi hermano se lo propusiera sacaría mejores notas. No lo recuerdo pero posiblemente lo decían en alto para que él lo oyera. Nunca lo hizo. Y posiblemente tiene algún complejo. El problema es que casi todo lo que hace solo ayuda a consolidarlo.
Nunca me he sentido uña y carne con mi hermano. Creo que es simplemente porque mi hermano es egoísta y yo no. El día en que él tenía tiempo para ver el pádel pero no para limpiar el coche, ese día venía yo con un moratón en el brazo de la última donación de plasma. Yo no soy un santo pero desde luego así es imposible. Ojalá algún día pueda decir lo contrario.
Un saludo, Domingo.
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